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“CUANDO EL PODER SE SIENTE ACORRALADO, ATACA A LA PRENSA Y SE DISFRAZA DE VÍCTIMA”
Por: #AgsRadioTvNoticias
✅ El uso de la palabra “carroñeros” no es casualidad: es una estrategia política de la presidenta para evadir responsabilidades.
✅ La 4T habla de dignidad y ética solo cuando la información incomoda al discurso oficial.
📰🔥 Cada vez que el poder se encuentra contra la pared, el guion se repite. No hay autocrítica, no hay explicación de fondo, no hay rendición de cuentas. En su lugar, llega el ataque frontal a los medios, la descalificación moral y la narrativa de victimización. Esta vez, la presidenta Claudia Sheinbaum decidió llamar “carroñeros” a los medios por publicar imágenes de las víctimas del accidente del tren interoceánico, desviando el foco del verdadero problema. 👇🏽👇🏽
Es cierto y hay que decirlo con claridad: publicar los rostros de las víctimas sin autorización de sus familias puede revictimizar, y es una práctica periodística cuestionable. Nadie aquí la celebra. Pero reducir toda la discusión a ese punto, sin hablar de las causas del accidente, de las advertencias previas y de las fallas estructurales, no es defensa de la dignidad: es evasión política.
La presidenta decidió indignarse más por una fotografía que por el hecho de que la Auditoría Superior de la Federación ya había advertido riesgos graves, incluso la posibilidad de un descarrilamiento. Eso lo publicó El Universal en su primera plana. Pero de eso no hubo explicación profunda. Mejor señalar la foto, mejor hablar de ética, mejor cambiar el eje del debate.
Este patrón no es nuevo. Lo vimos con el huachicol, cuando se negó la magnitud del problema. Lo vimos con “la barredora”, con Teuchitlán, con Carlos Manso, y ahora con el tren. Cada crisis repite la misma lógica: cuando el relato oficial se tambalea, el gobierno se presenta como la víctima principal y acusa a quien documenta la realidad.
La doble vara es evidente. Cuando los medios publicaron las imágenes de los 43 normalistas de Ayotzinapa, esas fotos no fueron “indignas”; al contrario, se convirtieron en símbolo de lucha, incluso las propias familias las colgaron en plazas públicas. Cuando las imágenes sirven al discurso del poder, son denuncia; cuando lo cuestionan, se vuelven “sensacionalismo”.
Basta mirar el escenario internacional. En conflictos como el de Israel y Palestina, medios de todo el mundo difundieron rostros de víctimas y rehenes. Nadie habló entonces de carroñeros. Incluso sectores de la izquierda internacional exigieron que se mostraran también las víctimas palestinas. ¿Ahí sí era válido? ¿O la dignidad solo importa cuando el escándalo ocurre en casa?
El problema de fondo no es la foto. El problema es el control del relato. Quién puede mostrar el horror, quién puede nombrarlo, quién decide qué víctima merece ser vista y cuál debe quedar oculta. La 4T no quiere que el dolor se vea si no lo puede narrar ella misma. Quiere controlar la imagen, la palabra, la indignación social.
🔥📰 Porque cuando el poder pretende decidir qué verdad incomoda y cuál es aceptable, deja de gobernar y empieza a imponer. Y ahí está el verdadero riesgo: no en la prensa que documenta, sino en un gobierno que se ofende cuando la realidad no cabe en su discurso.