“MÁS AIRE ACONDICIONADO, MÁS CALENTAMIENTO GLOBAL EL DILEMA CLIMÁTICO DEL CONFORT TÉRMICO”

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Por: #AgsRadioTvNoticias

✅ Un estudio internacional advierte que el uso global de aire acondicionado podría duplicarse antes de 2050 y generar hasta 8.5 gigatoneladas de CO₂ equivalente al año.

✅ El aumento en la refrigeración podría añadir entre 0.03 °C y 0.07 °C al calentamiento global, tensionando el límite crítico de 1.5 °C.

🌎❄️ En un mundo golpeado por olas de calor cada vez más intensas, el aire acondicionado se ha convertido en refugio indispensable frente a temperaturas extremas. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Nature Communications, liderado por la University of Birmingham, advierte que esta solución inmediata podría acelerar el problema climático que intenta mitigar 👇🏽👇🏽

La investigación señala que, si continúan las tendencias actuales, el uso global de sistemas de climatización podría más que duplicarse antes de 2050. En el escenario más adverso, las emisiones asociadas alcanzarían 8.5 gigatoneladas de CO₂ equivalente por año, una cifra superior a las emisiones anuales actuales de Estados Unidos. Más allá del consumo energético, el fenómeno revela una tensión profunda entre desarrollo económico, equidad social y límites ambientales.

Bajo escenarios intermedios, el consumo eléctrico destinado a refrigeración podría escalar hasta 4,493 TWh en 2050. El impacto acumulativo resulta relevante: el uso creciente de aire acondicionado añadiría entre 0.03 °C y 0.07 °C de calentamiento global adicional hacia mediados de siglo. En un contexto donde el planeta intenta no superar el umbral de 1.5 °C, cada fracción cuenta. Los autores comparan este efecto con las emisiones de entre 74 y 183 mil millones de vuelos transatlánticos de ida y vuelta.

El análisis, basado en escenarios SSP y RCP —modelos que combinan variables socioeconómicas y trayectorias de concentración de gases—, también evidencia que el crecimiento del uso no responde únicamente al aumento de temperatura, sino al incremento de ingresos en países vulnerables. El progreso económico facilita el acceso a equipos de refrigeración, lo que a su vez incrementa la huella de carbono global.

La desigualdad climática es otro eje central del estudio. Regiones como el sur de Asia y amplias zonas de África, donde las temperaturas son más severas, presentan menor acceso a refrigeración. En contraste, Europa y Norteamérica concentran mayor número de equipos pese a necesidades térmicas relativamente menores. Si las regiones de bajos ingresos alcanzaran niveles similares a los de países industrializados, el calentamiento adicional podría incrementarse hasta 0.05 °C, incluso en escenarios más favorables. Además, el aumento de ingresos podría sumar hasta 220 millones de nuevas unidades en los estratos más altos proyectados.

Este panorama plantea el llamado “dilema del desarrollo”: limitar el acceso perpetúa desigualdades y riesgos sanitarios; ampliarlo sin transformación energética incrementa la presión climática. La discusión no gira en torno a eliminar la refrigeración, sino a redefinir la manera en que se produce y consume energía para enfriar.

El estudio utilizó el modelo energético-económico GCAM para proyectar demanda y emisiones, así como el emulador climático MAGICC para traducir cifras en grados de calentamiento. Las conclusiones apuntan a una estrategia integral: acelerar la transición hacia electricidad limpia, mejorar la eficiencia de los equipos, sustituir refrigerantes por alternativas de bajo potencial de calentamiento global y reforzar el diseño arquitectónico con aislamiento térmico, ventilación natural y sistemas de sombreado.

También se subraya la relevancia de cambios conductuales, como ajustar el termostato a niveles moderados o desplazar el consumo fuera de horas pico. Acciones individuales que, replicadas a gran escala, adquieren impacto sistémico.

🌡️⚡ El aire acondicionado representa hoy una encrucijada global: símbolo de protección ante el calor extremo y, al mismo tiempo, reflejo de un modelo energético que requiere transformación urgente. El desafío consiste en conjugar justicia social, innovación tecnológica y transición energética para garantizar bienestar sin comprometer la estabilidad climática del planeta.

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