“NI LA BARDA DE CALDERÓN NOS COSTÓ TANTO COMO LA MEGAFARMACIA VACÍA QUE TRAGA MÁS DE 300 MILLONES AL AÑO”
Por: #AgsRadioTvNoticias
La Megafarmacia del Bienestar costó 15 mil millones de pesos, casi nueve veces los mil 740 millones atribuidos a la llamada “barda de Calderón”, y actualmente no surte una sola receta.
Desde su inauguración, el 29 de diciembre de 2023, han pasado exactamente 2 años, 7 meses y 15 días sin que cumpliera la operación prometida para llevar medicamentos a todo México.
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Quince mil millones para construirla, más de 300 millones de pesos cada año para mantenerla y ni una receta surtida actualmente; la Megafarmacia del Bienestar está vacía y ya ni siquiera funciona como bodega ![]()
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La Megafarmacia del Bienestar fue inaugurada el 29 de diciembre de 2023 como la gran solución del Gobierno federal para terminar con el desabasto. Al 13 de agosto de 2026 han transcurrido 2 años, 7 meses y 15 días sin que alcanzara la operación nacional prometida.
El proyecto costó 15 mil millones de pesos a los mexicanos. La cifra supera ampliamente los mil 740 millones atribuidos a la llamada “barda de Calderón”, utilizada durante años por simpatizantes de la Cuarta Transformación para señalar el despilfarro de recursos públicos.
La diferencia es brutal. La Megafarmacia costó casi nueve veces más que aquella barda y, además, consume más de 300 millones de pesos anuales para su mantenimiento, aunque actualmente no surte una sola receta.
La promesa era distribuir 286 millones de medicamentos para atender a 70 millones de mexicanos. Los tratamientos llegarían por aire o tierra a cualquier parte del país en un plazo máximo de 48 horas.
El inmueble tendría capacidad para almacenar hasta 240 millones de piezas. Desde sus instalaciones debían salir diariamente camiones cargados con medicamentos para abastecer hospitales, clínicas y comunidades alejadas.
Nada de eso se observa actualmente. Los 50 andenes de carga y descarga ubicados en el ala oeste están completamente desiertos, sin camiones, trabajadores ni movimiento de mercancía.
Los recorridos documentados muestran el mismo escenario encontrado en visitas anteriores. No hay unidades recibiendo productos, vehículos saliendo con tratamientos ni personal desarrollando la operación logística para la cual fue construido el complejo.
La Megafarmacia ya no funciona como farmacia, pero tampoco como bodega. El enorme inmueble permanece vacío mientras pacientes de distintas instituciones continúan buscando medicamentos que no encuentran en hospitales y unidades médicas.
Una de sus dos entradas se encuentra semibloqueada por el cascajo provocado por un socavón formado desde enero de 2026. El daño sigue sin ser reparado y los restos permanecen acumulados en el acceso.
La línea telefónica que debía recibir solicitudes de pacientes tampoco responde. Quienes intentan comunicarse solamente escuchan: “El número que usted marcó no está disponible. Favor de intentarlo más tarde”.
Personas con padecimientos graves continúan pagando las consecuencias. Una de ellas relató haber sufrido infartos y cáncer de mandíbula, además de llevar tres meses enfrentando problemas para conseguir sus medicamentos.
A la falta de atención se suma la desaparición de la información pública ya no se sabe cuánto sigue gastando o mamando ese elefante blanco del dinero de los mexicanos. El proyecto ya no aparece en los registros de la Secretaría de Hacienda ni en la Plataforma Nacional de Transparencia.
Investigaciones aseguran que fueron eliminados datos del inmueble, permisos y valuaciones. También señalan que esta desaparición impide conocer el costo real, los gastos actuales y la ruta seguida por los recursos destinados al proyecto.
Sin esos documentos, no es posible establecer con claridad cuánto sigue costando, qué dependencia lo administra, cuál es su inventario, cuántas recetas atiende o quién debe responder por el incumplimiento.
El Gobierno prometió una estructura capaz de abastecer a todo México en 48 horas. Lo que existe ahora es un edificio vacío, 50 andenes abandonados, una línea desconectada y un acceso afectado por un socavón.
La obra que debía almacenar millones de medicinas no tiene actividad visible. Los pacientes siguen esperando tratamientos, pero el mantenimiento del inmueble continúa costando más de 300 millones de pesos al año.
Las investigaciones califican a la Megafarmacia del Bienestar como el “elefante blanco” al igual qur todas las obras faraónicas de la cuarta deformación. Costó 15 mil millones, no resolvió el desabasto y ahora tampoco ofrece información pública suficiente para conocer qué ocurrió con el dinero.
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Ni la llamada “barda de Calderón” alcanzó este tamaño de gasto; México pagó 15 mil millones de pesos por una megafarmacia que, 2 años, 7 meses y 15 días después de su inauguración, está vacía, no surte recetas y sigue consumiendo más de 300 millones cada año. Y ahora que sacaron sus carritos de hot dogs en forma de farmacia ambulante, que por cierto nunca se han visto, ¿cuánto nos costarán esas mamadas a los mexicanos?