«NO FUE HERENCIA DEL PASADO: EL TREN DE LA MUERTE QUE FUE APROBADO, EJECUTADO, DISEÑADO E INAUGURADO POR LA 4T»

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Por: #AgsRadioTvNoticias

✅ Desde 2019 la Auditoría Superior de la Federación advirtió riesgos técnicos graves en el Tren Interoceánico.

✅ El proyecto fue inaugurado pese a pendientes, materiales irregulares y trenes con más de 50 años de antigüedad.

✅ El descarrilamiento se pudo evitar, pero se prefirió ignorar y poner la vida de ciudadanos en riesgo, que ahora tiene familias en luto.

🚨⚠️ No fue un accidente imprevisible. No fue una fatalidad. Fue una tragedia anunciada. El descarrilamiento del Tren Interoceánico, que ya dejó 14 personas fallecidas, ocurrió sobre una vía donde el propio Estado sabía que existía un riesgo latente y, aun así, permitió que el tren siguiera operando 👇🏽👇🏽

Desde 2019, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) documentó fallas estructurales, deficiencias técnicas y omisiones graves en distintos tramos del proyecto ferroviario. Informes oficiales alertaron sobre pendientes sin corregir, curvaturas peligrosas, ondulaciones que comprometían la alineación de la vía y problemas que nunca fueron atendidos de fondo.

Las advertencias no fueron aisladas. El Universal reveló que la ASF señaló mala planeación desde el diseño del proyecto, con tramos construidos sin resolver riesgos técnicos básicos. Reforma, por su parte, expuso un dato todavía más delicado: los durmientes eran inconsistentes, algunos de madera, otros de concreto, una mezcla que compromete la estabilidad del sistema ferroviario y que no corresponde a estándares modernos de seguridad.

Pero eso no fue todo. En la zona donde ocurrió el descarrilamiento operaban trenes con más de medio siglo de vida útil, conocidos como bolles de la década de 1970, de origen británico y estadounidense. Unidades antiguas, reincorporadas durante este sexenio, presentadas como parte de una obra “nueva”, cuando en realidad se trataba de material reciclado, obsoleto y vulnerable.

Lo más grave es que nada de esto era desconocido para el gobierno de la 4T. Las observaciones estaban ahí. Los informes existían. Las advertencias fueron claras. Aun así, la obra se inauguró, se presumió como símbolo de desarrollo y se puso en marcha sin resolver los riesgos estructurales señalados por la propia autoridad fiscalizadora.

Tras la tragedia, la reacción del poder fue reveladora. La molestia no se dirigió a las fallas técnicas, ni a la falta de correcciones, ni a la ausencia de sanciones. El enojo se enfocó en las portadas, en los titulares y en las fotografías. El problema no fue el descarrilamiento, sino que se hablara de él.

Sí, es cierto: exhibir nombres e imágenes de víctimas es una falta. Pero eso no cancela la pregunta central: ¿por qué no se anunciaron sanciones?, ¿por qué no se ordenó una revisión técnica inmediata?, ¿por qué no se conformó una comisión independiente con expertos internacionales?, ¿por qué nadie asumió responsabilidad?

La constante se repite. Cuando algo sale mal, el enemigo es el mensajero, no quien tomó las decisiones. El discurso oficial insiste en que “se está con el pueblo”, aunque eso haya significado poner al pueblo a viajar sobre rieles viejos, durmientes disparejos y advertencias ignoradas durante años.

Esta obra no fue herencia del pasado. Fue diseñada, aprobada, ejecutada e inaugurada por la administración actual, donde la narrativa política se impuso sobre los criterios técnicos. Tenía que estar lista, aunque no estuviera segura. Se confundió austeridad con eficiencia y reciclaje con modernidad.

Hoy, mientras se entregan apoyos simbólicos de 30 mil pesos por familia que no reparan una vida, el fondo del problema sigue intacto. Si así se construyó este tramo, la pregunta es inevitable: ¿cómo están los que siguen?, ¿cuántas alertas más se ignoraron?, ¿cuántos riesgos siguen activos bajo el discurso del progreso?

⚠️🛤️ Las muertes no fueron un “costo del desarrollo”. Fueron el resultado de decisiones políticas tomadas por encima de la seguridad. La verdad no descarrila sola: alguien la empuja. Y mientras no haya respuestas reales, el riesgo no terminó… apenas comenzó.

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